La oferta de viviendas destinadas al alquiler permanente se ha reducido de forma muy significativa en España durante los últimos años. Según los datos de Idealista, el número de viviendas anunciadas en su plataforma para alquiler de larga duración pasó de 902.664 en 2018 a 510.091 en 2025. Son 392.573 anuncios menos, lo que supone una reducción del 43,5% en siete años.
La magnitud del descenso es especialmente relevante porque se produce en un mercado en el que la demanda de alquiler ha aumentado y en el que los precios han alcanzado máximos en numerosas ciudades. Pero conviene precisar qué mide exactamente este dato: se trata de viviendas anunciadas como alquiler permanente en Idealista y no de un censo oficial de todas las viviendas arrendadas en España. Por tanto, la cifra permite medir la evolución de la oferta disponible en uno de los principales portales inmobiliarios, pero no afirmar que casi 393.000 viviendas hayan desaparecido del parque residencial.
Una caída del 44% que se concentra en determinadas comunidades
El descenso tampoco ha sido homogéneo. Madrid y Cataluña concentran una parte muy importante de la reducción. La Comunidad de Madrid pasó de 252.442 anuncios en 2018 a 115.031 en 2025, una caída de 137.411 viviendas, equivalente al 54,4%. Cataluña pasó de 174.994 a 50.412, con 124.582 anuncios menos y una reducción del 71,2%.
Solo estas dos comunidades explican aproximadamente el 66,7% de toda la pérdida nacional: 262.000 anuncios menos sobre los 392.573 que desaparecieron de la oferta de larga duración analizada por Idealista.
Andalucía registra la tercera mayor pérdida absoluta, con 34.403 viviendas menos, al pasar de 136.003 a 101.600. La Comunidad Valenciana pierde 14.499, hasta 74.385, mientras Galicia reduce su oferta en 14.428, hasta 24.515.
En términos relativos, el comportamiento es todavía más desigual. Cataluña registra una reducción superior al 70%, Madrid supera el 54%, mientras Andalucía se sitúa alrededor del 25%. En el extremo contrario, La Rioja es la única comunidad en la que Idealista detecta un incremento entre 2018 y 2025, con 282 anuncios más.
Barcelona y Madrid muestran la dimensión del problema del Alquiler de Vivienda
La pérdida de oferta resulta todavía más acusada en algunas grandes ciudades. En Barcelona, los anuncios de alquiler permanente pasaron de 113.853 en 2018 a solo 19.723 en 2025: 94.130 menos, un descenso del 82,7%. En Madrid capital la reducción fue de 202.484 a 84.926 anuncios, lo que supone 117.558 menos y una caída cercana al 58%.
El fenómeno ya era visible antes de 2025. Un análisis de Idealista sobre el periodo comprendido entre finales de 2020 y finales de 2024 calculó una reducción del 56% del stock de alquiler permanente anunciado en su plataforma, equivalente a más de 200.000 viviendas. En Barcelona la caída alcanzaba el 84%, en Madrid el 71%, en Málaga el 64% y en Valencia el 63%.
El alquiler de temporada gana peso
Una parte de la explicación está en el crecimiento de los alquileres de temporada, aunque los datos disponibles indican que no todo el descenso del alquiler permanente puede atribuirse a este fenómeno.
En el segundo trimestre de 2025, los alquileres de temporada —distintos de los turísticos— representaban ya el 15% de toda la oferta de alquiler anunciada en Idealista, después de crecer un 26% en un año. En Barcelona suponían el 49% de las viviendas anunciadas, el 39% en San Sebastián, el 37% en Girona y el 33% en Badajoz. Madrid alcanzaba el 18%.
El crecimiento de esta modalidad ha sido considerable. Según Idealista, entre finales de 2020 y finales de 2024 la oferta de alquiler temporal aumentó un 41%, con unas 7.500 viviendas adicionales. Al mismo tiempo, el alquiler permanente perdió 201.776 unidades en ese periodo.
La comparación permite dimensionar el fenómeno: incluso suponiendo que todas esas nuevas viviendas temporales procedieran directamente del alquiler permanente, solo explicarían una pequeña parte de la reducción. El incremento conjunto del alquiler de temporada y de las viviendas turísticas equivaldría, según el análisis de Idealista, al 46% del stock de alquiler permanente perdido desde finales de 2020. El 54% restante habría tenido que dirigirse hacia otros usos o haber salido de la oferta disponible.
Los pisos turísticos tampoco explican por sí solos la caída
La vivienda turística constituye otro de los destinos posibles de una parte del parque residencial, pero su evolución reciente tampoco permite explicar por sí sola el retroceso del alquiler permanente.
El INE contabilizó 381.837 viviendas turísticas en mayo de 2025. Sin embargo, la cifra se redujo posteriormente: en noviembre de 2025 registró 329.764 viviendas, un 12,4% menos que un año antes y un 13,6% menos que en mayo. En mayo de 2026 el INE contabilizó alrededor de 341.000 viviendas turísticas, equivalentes al 1,28% del parque residencial español.
La serie del INE muestra además que el número de viviendas turísticas alcanzó un máximo de algo más de 403.000 en agosto de 2024. Por tanto, el mercado turístico ha crecido respecto a los mínimos de la pandemia, pero posteriormente ha experimentado una reducción significativa, coincidiendo con la introducción de nuevas obligaciones de registro y restricciones en distintos territorios.
La comparación es significativa: el crecimiento de las viviendas turísticas no tiene una magnitud suficiente para absorber por sí solo los casi 393.000 anuncios de alquiler permanente que han desaparecido de Idealista entre 2018 y 2025.
Más de 400.000 registros de alquileres de corta duración
Otra fuente permite observar la dimensión del mercado de corta duración. El Registro de la Propiedad comenzó a asignar en enero de 2025 el Número de Registro Único de Alquiler para las viviendas destinadas a alquileres de corta duración. En enero de 2026 los registradores habían concedido ya más de 400.000 números de registro.
Pero esta cifra tampoco puede compararse directamente con el número de viviendas turísticas. El registro incluye tanto alquileres turísticos como alquileres de temporada y otras modalidades de corta duración. En junio de 2025, por ejemplo, el Gobierno contabilizaba 215.438 solicitudes, de las que el 78,87% correspondían a alquiler turístico y el 21,13% a alquiler de temporada.
Por tanto, el mercado de corta duración es considerablemente mayor que el estrictamente turístico y constituye una pieza cada vez más relevante del mercado residencial, especialmente en las grandes ciudades y en los destinos con elevada demanda.
¿Dónde han ido las viviendas que han desaparecido?
Los datos disponibles no permiten dar una respuesta única. Una parte puede haberse trasladado al alquiler de temporada o al turístico; otra puede haber pasado a la compraventa; y otra puede haber quedado fuera de los portales inmobiliarios, ya sea porque permanece vacía o porque se comercializa por otros canales.
El propio análisis de Idealista señala que entre finales de 2020 y finales de 2024 el alquiler permanente perdió 201.776 viviendas, mientras que el alquiler temporal aumentó en unas 7.500 y el turístico en unas 85.600. Incluso atribuyendo todo ese crecimiento a un trasvase directo desde el alquiler permanente, quedaría sin explicar más de la mitad de la reducción.
La vivienda vacía constituye otro elemento del problema. El último dato censal disponible del INE citado en este análisis corresponde a 2021 y contabilizaba unos 3,8 millones de viviendas vacías en España, aproximadamente el 14% del parque. Sin embargo, la mayor parte se concentraba en municipios pequeños, por lo que no puede establecerse una relación directa entre este stock y la escasez de alquiler en Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga.
Un mercado que se fragmenta
Los datos apuntan, por tanto, a una transformación más compleja que una simple desaparición de viviendas. El mercado del alquiler se está fragmentando entre alquiler permanente, alquiler de temporada, alquiler turístico y viviendas que salen temporal o definitivamente del mercado.
El peso creciente del alquiler temporal resulta especialmente significativo. En 2024 representaba el 14% de la oferta de Idealista y en el segundo trimestre de 2025 había alcanzado el 15%. Posteriormente, la propia plataforma señaló que en el primer trimestre de 2026 el alquiler de temporada ya se acercaba a un tercio de toda la oferta anunciada, con un 27% del total, después de crecer un 78% interanual.
El cambio es particularmente intenso en Barcelona, donde la oferta de temporada ha llegado a representar más de la mitad del mercado anunciado en algunos momentos. Esto significa que para una persona que busca una vivienda habitual la cantidad de anuncios disponibles no refleja ya únicamente cuántos pisos existen en una ciudad, sino también qué modalidad de contrato está dispuesto a ofrecer el propietario.
Una oferta que se reduce mientras la demanda sigue creciendo
La consecuencia económica es clara: cuanto menor es el número de viviendas disponibles para alquiler permanente en los mercados donde existe mayor demanda, mayor es la competencia entre los potenciales inquilinos.
El dato de los 393.000 anuncios menos entre 2018 y 2025 debe interpretarse, por tanto, como un indicador de contracción de la oferta anunciada de larga duración, no como un balance exacto del destino físico de 393.000 viviendas. Los datos sobre alquiler temporal, viviendas turísticas y registros de corta duración muestran que una parte del mercado está cambiando de modalidad, pero también que ese trasvase no explica por sí solo toda la reducción.
La cuestión central para el mercado residencial español es precisamente qué ocurre con el resto de viviendas que dejan de aparecer como alquiler permanente. Sin una estadística que siga individualmente el destino de cada inmueble, resulta imposible atribuir toda la caída a una única causa. Lo que sí muestran los datos es un cambio estructural: el alquiler permanente representa una parte cada vez menor de la oferta disponible en algunos de los mercados urbanos más tensionados de España.